Lo que la autora ha dicho de mí, de este blog y de la entrada dedicada a su libro ¡Soy más lista que el hambre! para verla haz clic aquí
SOBRE MI
Soy una joven psicóloga y psicogerontóloga de 25 años que pretende invitaros a la reflexión. Actualmente doy conferencias para varias asociaciones locales y me sigo formando y actualizando a la espera de que algún día encuentre un buen trabajo.
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miércoles, 10 de septiembre de 2014
Se ha dicho...
Lo que la autora ha dicho de mí, de este blog y de la entrada dedicada a su libro ¡Soy más lista que el hambre! para verla haz clic aquí
Mis emociones me comen
Hoy os quiero hablar de un libro
fantástico que leí hace tiempo y que me enseñó grandes cosas: ¡Soy más lista
que el hambre! de Eva Campos Navarro (ya hablé de ella en la entrada "Las neuras veraniegas" para verlo haz clic aquí)
En ¡Soy más lista que el hambre!,
Eva nos da las claves así como ejercicios para desbloquear nuestra mente y
ayudarnos en el camino para perder esos kilos de más.
Lo recomiendo para todas aquellas
personas que han hecho dieta mil veces pero que han vuelto su peso normal,
también para todos aquellos que creen tener una mala relación con la comida
(luego hablaremos de ello), para todos aquellos que creen que lo han intentado
todo, ¡pues no!, todavía os quedaba por leer este libro el cual, yo creo, que
es clave para volverse a relacionar bien con la comida. Es un libro
imprescindible sobre todo si vas a empezar una dieta hoy mismo.
Eva Campos Navarro que es
coaching, psicóloga y autora del libro fue una mujer con problemas de obesidad (perdió 70 kilos) que consiguió adelgazar gracias al esfuerzo, al cambio de hábitos, al control
de sus emociones, cambiando su relación con la comida y desbloqueando su cuerpo
de manera definitiva.
Que las dietas no suelen
funcionar es algo que sabemos todos. El problema de todas ellas es que se
centran en un objetivo principal: perder peso; y a la hora de la verdad,
adelgazar es más bien un camino que hay que trazar y trabajar así como un
esfuerzo mental y psicológico.
Todos sabemos que nuestras
emociones nos afectan, eso es así, y que muchos de nosotros ahogamos nuestras
penas en la comida. Comer es mucho más fácil que analizar mi situación personal
y pensar sobre qué me ha pasado en el día de hoy para que este así. Resultado:
al final del día me acabo sintiendo peor de lo que estaba, no solo por la
emoción que arrastraba sino porque además “soy un gordo/a que no para de
comer”. Y tenéis que saber, a partir de ya, que esto es un comportamiento
autodestructivo.
| Es típico ver en series y películas americanas como ahogan sus penas con la comida( sobre todo con los tarros de helado). Bridget Jones es un ejemplo claro de una persona que tiene una relación insana con la comida. |
Según la psicología de la
nutrición, el estómago sería como un segundo cerebro que se activaría tanto con
emociones positivas como negativas. Por ejemplo: el dulce suele enmascarar la
tristeza ya que activa los niveles de serotonina (hormona del buen humor) y si
comes más comida hipercalórica es porque las grasas te ayudan a disminuir el
estrés.
La idea principal de la autora es
que tomemos conciencia sobre cuál es nuestro comportamiento insano con
la comida y porque tenemos esos kilos de más. ¿Qué es lo que esos kilos dirían
si pudieran hablar? .Recordar que cuando somos conscientes de algo y admitimos
que tenemos un problema es cuando lo podemos empezar a cambiar. Por lo tanto,
si detecto que como por aburrimiento, que como en exceso, que como deprisa, que
como sin hambre, que pico entre horas, que como mucha bollería en el desayuno,
que tomo una cerveza al día(o varias), etc…podré modificar mi comportamiento
porque estaré siendo consciente. Darse cuenta y frenar a tiempo hará que con el
tiempo no repitas esa mala conducta.
Este no es una cosa de un día
para otro. Averiguar si tenemos un duelo no superado, carencias afectivas,
inseguridades…o incluso, en el fondo y oculto, el deseo de no querer cambiar;
es un trabajo que cuesta su tiempo. Hay que analizar porque nos escondemos en
esos kilos de más y porque no dejamos salir a nuestro verdadero yo.
A través de este post no quiero
hacer alegoría a las dietas sino más bien haceros reflexionar sobre un problema
real que tienen millones de personas y que la persona que lo tenga tiene que
frenar y preguntarse: “¿Qué me pasa?”. Si quiere cambiar y cambiarse deberá
contestar a esta pregunta y trabajar con el problema. Mi consejo es que te
tomes tu tiempo.
A veces, la guerra contra los kilos de más no es sino una cortina de
humo para no lidiar contra nosotros mismos.
Eva Campos Navarro
miércoles, 3 de septiembre de 2014
El menos es más.
A veces me pongo a pensar y creo
que hemos vivido en un mundo demasiado materialista.
No me voy a poner a discutir sobre quien gastó ese dinero, quien engañó a quien, quien fue un imprudente, sobretodo, porque creo que de un modo u otro todos fuimos culpables. En la burbuja se vivía muy bien (no nos engañemos) pero la burbuja estalló porque una burbuja es frágil de por sí.
Está muy bien darse un capricho de vez en cuando ya que cuidarse y mimarse a uno mismo es esencial pero hay que hacerlo con cabeza. Hay muchas pequeñas cosas que nos hacen felices y que cuestan muy poco.
Quiero hablar en pasado y pensar que
esto va a cambiar. Siento que si algo bueno nos ha traído la crisis es que ha
puesto las cosas en su lugar, en donde tenían que haber estado siempre y que
poco a poco todo vuelve a su estado natural. Y es que habíamos llegado a unos puntos
en que todo se veía como normal, en resumen, todos éramos ricos. Falsos ricos.
No me voy a poner a discutir sobre quien gastó ese dinero, quien engañó a quien, quien fue un imprudente, sobretodo, porque creo que de un modo u otro todos fuimos culpables. En la burbuja se vivía muy bien (no nos engañemos) pero la burbuja estalló porque una burbuja es frágil de por sí.
De todos modos, no quiero
escribir sobre la crisis ni dar más vueltas al asunto (ya que estoy segura de que
vosotros le habréis dado tantas como yo, además, tampoco solucionamos nada).
Quiero hacer un análisis de todo aquello que compramos, gastamos y malgastamos
gracias a la parte negativa y materialista de vivir en esa burbuja.
Y es que todos vivíamos por encima
de nuestras posibilidades: no se analizaba lo que se necesitaba, muchas veces
se compraban cosas para fardar y se
pedían préstamos como si de churros se tratara. Después de este párrafo solo me
sale decir: perdimos el valor de las cosas.
Los psicólogos sabemos una cosa
que hoy os quiero compartir: podemos ser felices siempre que nuestras
necesidades básicas estén cubiertas, por ejemplo, agua, techo o comida. Con eso
quiero decir que es difícil alcanzar la felicidad viviendo en la pobreza extrema, pero que cualquier familia puede
ser feliz con un sueldo normal y una estabilidad económica. Todo lo demás puede
ser considerado capricho y, a veces, exceso.
Todo el mundo podemos ser felices
con lo que tenemos, de hecho, lo que nos hace más felices son las pequeñas
cosas. Por ejemplo a mí me gusta el color azul, el placer de comer un pedacito
de chocolate, el olor a lluvia, leer, arreglarme cuando tengo que salir,
escuchar música relajante, ayudar a las personas, sentirme valorada y querida,
enseñar a los demás todo lo que sé, tener estabilidad emocional…¡y es todo
gratis! Ya os lo decía yo: el menos es más.
Está muy bien darse un capricho de vez en cuando ya que cuidarse y mimarse a uno mismo es esencial pero hay que hacerlo con cabeza. Hay muchas pequeñas cosas que nos hacen felices y que cuestan muy poco.
Si está reflexión os ayuda a
entender que con poco tenemos mucho le habremos ganado la batalla, un poquito
más, a la crisis.
Buscamos la felicidad,
pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen
una. Voltaire.
viernes, 7 de marzo de 2014
En clave de seis
Existen seis emociones básicas que toda la humanidad posee y que son
universales. Los expertos aseguran que el patrón expresivo, así como el perfil
de respuesta fisiológica y la valoración de la misma, son igual en todos los
continentes y por eso se les llama emociones
básicas.
Es la emoción que sentimos cuando experimentamos un peligro, ya sea real o
imaginario, y está muy ligado a aquello que la desencadena. Hay muchos tipos de
miedo, por ejemplo podemos tener miedo a la oscuridad (concepto abstracto),
también podemos tener miedo a las serpientes (animales) o a la guerra
(individuos de la misma especie).
Es una emoción negativa que provoca en la persona una sensación de pérdida o de fracaso. Puede ser algo real o probable y la persona siente que está perdiendo algo. Es una experiencia muy personal y puede ser pasada, presente y futura. Me puedo poner tristescuando recuerdo momentos que viví con mis abuelos, puedo estar triste hoy porque un gran amigo mío me ha decepcionado y puedo estar triste si pienso que el futuro no me deparará nada bueno.
La tristeza es un proceso muy relacionado con la depresión (para más
información ver la entrada La vida en
escala de grises) y, por lo tanto, es muy personal. Ya hablamos de que lo
que te puede poner triste a ti, no tiene porque ponerme triste a mí y esto
tendrá mucho que ver con la influencia social, la cultura, la moral y la
religión de cada uno.
Emoción negativa que nos llena de indignación y rabia y que está provocada por
una ofensa hacia mí mismo o hacia nuestros seres queridos que provoca odio y
venganza. Hay muchos motivos que pueden provocar ira en las personas, pero los
más comunes son la traición, el engaño, las injusticias y la frustración. Puedo
sentir ira cuando yo he trabajado más que mi compañero pero él se ha llevado el
ascenso, también cuando mi pareja me ha sido infiel o cuando veo que los
políticos siguen siendo igual de corruptos que siempre. No obstante, la ira
suele dar paso a la tristeza, de hecho, siempre se ha dicho que la tristeza y
la ira siempre van cogidas de la mano, que una es la sombra de la otra.
Por ejemplo, me puede dar asco el olor a excremento, puedo odiar comer un
plato de callos, también el olor corporal de algún compañero de gimnasio, las
conductas sexuales inapropiadas como las de pederastia, ver un cuerpo quemado o
la amputación de algún miembro corporal y el contacto con los muertos.
Corto estado de ánimo en el que nos sucede algo inesperado. Ese algo inesperado puede ser bueno, malo o neutral. Por ejemplo, me puedo sorprender cuando me dan una buena noticia que no esperaba (sorpresa positiva), también me puedo sorprender cuando me dan un susto(sorpresa neutral) y también me puedo sorprender cuando pensaba que hoy tenía un examen de esta materia pero he estudiado para otra(sorpresa negativa)
![]() |
| Eckman clasificó las seis emociones que el consideró como universales |
Pero, ¿cuáles son estas emociones básicas y cuáles son las características
de cada una?
1. MIEDO
Cuando tengo miedo de algo/alguien es porque temo perder algo importante, y
por lo tanto, me siento inseguro. ¿Qué haré? Probablemente lo evitaré y escaparé.
No obstante, también tendremos la opción de hacerle frente de un modo pasivo, intentando
pasar desapercibidos. Muy inteligente por nuestra parte.
El miedo es una de las emociones más intensas y desagradables, solo hay que
hablar con alguna persona que tenga una fobia. Aun así, el miedo, como emoción
básica, tiene sus ventajas para la humanidad ya que activa el instinto de
supervivencia.
2. TRISTEZA
Es una emoción negativa que provoca en la persona una sensación de pérdida o de fracaso. Puede ser algo real o probable y la persona siente que está perdiendo algo. Es una experiencia muy personal y puede ser pasada, presente y futura. Me puedo poner tristescuando recuerdo momentos que viví con mis abuelos, puedo estar triste hoy porque un gran amigo mío me ha decepcionado y puedo estar triste si pienso que el futuro no me deparará nada bueno.
La tristeza es un proceso muy relacionado con la depresión (para más
información ver la entrada La vida en
escala de grises) y, por lo tanto, es muy personal. Ya hablamos de que lo
que te puede poner triste a ti, no tiene porque ponerme triste a mí y esto
tendrá mucho que ver con la influencia social, la cultura, la moral y la
religión de cada uno.
Aun así, y aunque no os lo creáis, la tristeza tiene cosas positivas:
petición de ayuda al grupo social como cuando lloramos frente a otros, nos
empuja a la reflexión, como cuando pensamos cómo reorganizar nuestras vidas
cuando perdemos a un ser querido y nos da tendencia hacia la acción, sobre todo
cuando ya se ha superado la tristeza.
3. ALEGRÍA
Emoción positiva que está relacionada con la aproximación a alguna meta
valiosa, así como la constatación de que algo negativo comienza a desaparecer.
Produce una sensación de bienestar general, fomenta las relaciones
interpersonales y la adaptación, elimina la conducta de agresión y tiene
efectos opuestos al estrés.
De la alegría, poco os puedo decir que vosotros no sepáis.
4.IRA
Muchas veces la ira está relacionada con la agresión, pero lo cierto es que
la ira tiene tres formas de afrontamiento: supresión, expresión y control. Por
lo que, no tiene por qué terminar en violencia. De hecho, la forma de expresión
puede ser verbal y no física.
También tiene funciones positivas como la defensa hacia uno mismo y la protección
de nuestras creencias, juicios y valores, así como la de prepararnos para la
acción.
5.ASCO
Emoción negativa que se produce cuando algo nos provoca repugnancia, por
ejemplo puede ser algún olor, alimento, bebida, personas, animales, alguna
conducta que pueda ir en contra de mis principios y creencias morales,
religiosas y culturales y el contacto físico con elementos desagradables.
La respuesta más típica del asco es la náusea y la función más importante
que tiene es la de proteger al organismo.
6.SORPRESA
Corto estado de ánimo en el que nos sucede algo inesperado. Ese algo inesperado puede ser bueno, malo o neutral. Por ejemplo, me puedo sorprender cuando me dan una buena noticia que no esperaba (sorpresa positiva), también me puedo sorprender cuando me dan un susto(sorpresa neutral) y también me puedo sorprender cuando pensaba que hoy tenía un examen de esta materia pero he estudiado para otra(sorpresa negativa)
Estás son las emociones básicas que actualmente los psicólogos creemos que existen y las cuales derivarían en otro tipo de sentimientos. Este tema está siempre en continuo debate por lo que quizás dentro de un tiempo puedan descubrir nuevas emociones o eliminar alguna de las que ya hay, ya que muchos psicólogos no están de acuerdo con esta clasificación, pero por el momento, son las que son.
¿Creéis que hay más emociones?¿Os habéis sorprendido de que tan solo hayan seis?¿Creéis que se han dejado alguna?
Podéis dejarme vuestros comentarios por aquí o nos vemos por Facebook.
¡Saludos!
domingo, 23 de febrero de 2014
Piénsame, piénsame mucho...
Cuando una amiga me habló del concepto «infidelidad mental», me quedé un
tanto aturdida ya que nunca había oído hablar de él. Me dijo que le resultaría
interesante que hablara del tema en mi blog, por lo que me he puesto manos a la
obra y me he documentado para escribir esta entrada.
La infidelidad mental es mucho más que una fantasía sexual ya que es más
bien un engaño de tipo emocional. A
veces, las parejas inmersas en una relación formal duradera se enfrentan a crisis,
aburrimiento o atracciones pasajeras. Hay que entender que aun teniendo pareja,
seguimos teniendo ojos y una persona no deja de parecernos guapo/a o atractivo/a por nuestra condición sentimental.
La situación empieza a ser conflictiva cuando rechazo los encuentros sexuales
con mi pareja, quizás porque ya no me apetece, quizás porque tengo en mente a
otra persona y mi conciencia no me lo permite.
Otro de los síntomas que pueden indicar que existe un problema es la
comparación constante de mi pareja formal con la persona deseada. ¿Qué tiene o
no tiene Pablo que me podría dar Juan? ¿Qué cosa de María odio y Ana no tiene?
Si me permitís, añadiré que nuestra imaginación siempre suele ser mejor que la
realidad y que, como dice la frase, «las comparaciones son odiosas». Asimismo,
es odioso hablar de las personas como si estuviéramos hablando de un producto
de compra-venta, y tuviéramos que comparar que cosa es mejor y cual es peor.
Querer pasar más tiempo con la persona deseada y buscar motivos para verla podría
ser otra pista de que existe un engaño emocional. Puedo querer pasar más tiempo
con una persona porque me siento a gusto con ella, pero… ¿buscar motivos para
verla? Sin duda, esto podría significar que la persona nos empieza a gustar de
verdad.
Si durante estos encuentros empiezo a expresar mis emociones y pensamientos
más íntimos, cosa que antes solo compartía con mi pareja y empiezo a pensar
demasiado en esa persona, quizás debería plantearme que, en efecto, he
traspasado la línea.
De todas formas y obviando todo lo anterior, creo que cuando una persona está
enamorada de otra, lo sabe… Como diría Walter Riso:Cuando una persona está enamorada lo
sabe, lo siente, lo vive en cada pulsación, porque el organismo se encarga de
avisarle. El amor llega como un huracán que rompe todo a su paso.
Si alguna vez nos encontramos en una situación así tenemos que frenar y
pensar antes de decidir nada. No nos precipitemos, no vaya a ser que luego nos
arrepintamos... Es importante valorar si lo que tengo en mi cabecita pensante
son solo ideales o fantasías que están en mi mente o si, de lo contrario, se
han vuelto en algo más real; si esas ideas son cotidianas y están tomando
raíces en mí en forma de amor.
En otras situaciones, puede que esté pasando por una fuerte crisis de
pareja o quizás un estancamiento/aburrimiento y esté infravalorando a mi pareja
y exaltando a todos los demás.
Sea como sea, yo pienso que si hay un engaño emocional hay una «señal».
Señal de que algo no va como iba, señal de que tengo que darle chispa a la
relación, señal de que quizás ya no te quiero…
La cuestión entra en debate cuando nos preguntamos: « ¿el engaño emocional se podría considerar infidelidad?, ¿existe como
tal la infidelidad emocional?». Os invito a que me deis vuestras opiniones
bien a través de mi blog o bien a través de Facebook.
Esto ya es un tema personal, pero desde mi parecer, si no hay sexo físico
no hay infidelidad. Puedo estar pensando en otra persona. Sí. No obstante quizás
sea una atracción pasajera o un lapsus porque mi pareja está en crisis. Una vez
pasado este mal trago, puedo volver a la normalidad con mi pareja y que todo
siga como antes. Será cuestión tuya el querer contarle a tu pareja lo ocurrido, o
no.
Como ya he dicho antes, cuando estás enamorado lo sabes y lo sientes. Como
también sabes y sientes lo que es una simple atracción. Y si no lo sabes, te
doy un último consejo: déjate llevar por la intuición, que a veces es muy
sabia.
¡Espero vuestros comentarios!
domingo, 16 de febrero de 2014
Cuando Peter Pan no quiere volar (J.M Barrie I)
J.M. Barrie, el autor de Peter Pan, jamás podría haber llegado a
imaginar la revolución que creó su obra en el pasado y que ha llegado hasta
nuestros días. Peter Pan, es uno de los personajes más llevados al cine, a las
series y al teatro.
Asimismo, se han escrito sagas del personaje como continuación del libro original y, además, es uno de los personajes más queridos, admirados y estudiados por el psicoanálisis.
Y es que Peter Pan no puede dejar indiferente a nadie. Cuando parece que ya se ha dicho todo de él, salen nuevas interpretaciones del personaje, así como el cariz que el autor nos quería transmitir a través de su obra.
Asimismo, se han escrito sagas del personaje como continuación del libro original y, además, es uno de los personajes más queridos, admirados y estudiados por el psicoanálisis.
Y es que Peter Pan no puede dejar indiferente a nadie. Cuando parece que ya se ha dicho todo de él, salen nuevas interpretaciones del personaje, así como el cariz que el autor nos quería transmitir a través de su obra.
La psicología no se hizo esperar y en los años 80, Dan Kiley acuñó con su nombre
tres síndromes que tienen mucho que ver con el personaje y que, seguramente, casi todos conocemos. Uno de ellos es el síndrome de Peter Pan. En esta entrada explicaré un poco en qué consiste este síndrome y delimitaremos el concepto.
| En el parque de Kegsinton Garden (Londres) podemos encontrar esta estatua en honor a Peter Pan. |
He oído varias veces hablar del síndrome de Peter Pan en conversaciones
triviales ya que es uno de los más conocidos y durante dichas conversaciones
alguien aseguraba «tener el síndrome». Incluso yo, alguna vez para mis
adentros, me he planteado si podría tenerlo —de un modo irónico, por supuesto,
no os vayáis a asustar—.
Hay que hacer algunas distinciones: puedo vivir un duelo (lo entenderemos
como pérdida) porque estoy perdiendo mis maravillosos años de juventud en los
que tenía pocas o ninguna responsabilidad, años en los que no tenía que
preocuparme por esta dichosa crisis y por encontrar trabajo, mis padres
cuidaban de mí, emocional y económicamente, y mis mayores problemas eran mis
notas, cuando estaba enfadado con un amigo o porque quería que una persona determinada
se fijara en mí. Puedo pasarlo mal porque la vida adulta conlleva
responsabilidades que antes no tenía y esto es NORMAL. A mis lectores, ya
podéis respirar tranquilos.
La situación empieza a ser patológica cuando me quedo anclado en el pasado,
no quiero responsabilizarme y actúo como un niño, lo cual no tiene nada que ver
con casarme y tener hijos… que os estoy viendo venir. Puede que no quiera tener
hijos y querer quedarme soltero y no tener el síndrome de Peter Pan. No
mezclemos conceptos. La mayoría de personas sin hijos o solteros lo hacen por
convicción y no por el síndrome en sí. De hecho, creo que es bastante fácil
distinguir a una persona que tiene este síndrome de otra que no lo tiene: en este
momento estaréis pensando en alguien conocido.
Puede que creáis que estás personas son felices viviendo en un mundo
alternativo, que podríamos llamar País de Nunca Jamás, pero la realidad es bien
distinta. Las personas que padecen este síndrome terminan solas o con
relaciones muy superficiales, viven desacompasados de su realidad social y,
lógicamente, esto les crea muchos problemas.
En los primeros párrafos hablaba de que hay tres síndromes relacionados con
las novelas de J.M. Barrie, así que permaneced atentos a las próximas entradas
porque hablaré de los otros síndromes que, a pesar de no ser tan conocidos, resultan tan
interesantes como este y están igualmente relacionados con la historia de Peter
Pan.
Actualizado 24/09/2014: podéis encontrar la segunda parte de esta entrada haciendo clic aquí donde os hablo de los otros dos síndromes relacionados con la obra de Peter Pan
Actualizado 24/09/2014: podéis encontrar la segunda parte de esta entrada haciendo clic aquí donde os hablo de los otros dos síndromes relacionados con la obra de Peter Pan
Actualizado: os dejo una canción del Porta que habla del síndrome. Aunque no os guste el rap, el tema no tiene perdida:
| El ya fallecido Michael Jackson sentía tal fascinación por Peter Pan que creó su propio "Neverland" (País de Nunca Jamás) |
domingo, 23 de junio de 2013
Las neuras veraniegas
Sin ir más lejos, en el mes de abril vi varios carteles en un gimnasio de Barcelona que decían lo siguiente: «Queda un mes para el verano». La idea, evidentemente, era muy clara: « ¡apúntate a nuestro gimnasio y estarás fabuloso para el verano!». Es una idea llamativa y con mucho gancho que busca lo que quiere el marketing: ganar adeptos.
El verano es sinónimo de pánico
para muchas personas. Es una época en la que nos olvidamos de los jerséis del
invierno y en la que hay que enseñar más chicha.
Es entonces cuando uno se empieza a ver mal: «me sobra de aquí, me sobra de
allí, si tan solo me quitará unos kilitos de encima…». Inevitablemente el
verano se suele convertir en un suplicio para aquellas personas que sufren de
baja autoestima o no se aceptan físicamente. Por si esto no fuera poco, siempre
están los helados, los granizados, se hacen más cenas y comidas, que si las
vacaciones, que si salgo más de fiesta… En esta estación siempre se socializa
más y acabamos terminando el verano, en ocasiones, con peor autoestima que a
principios de junio. La psicóloga y coaching
(que no dietista) Eva Campos Navarro que está especializada en estos temas y es
autora del libro ¡Soy más lista que el
hambre! (puedes leer la entrada dedicada a este libro haciendo clic aqui), dice en su blog algo en lo que no
puedo estar más de acuerdo:
Hay un círculo vicioso muy común:
Tras el verano, me
siento fatal porque he engordado y me paso el mes de septiembre castigándome
por ello, así que
Llega Octubre y me
digo “venga, me voy a poner a dieta” pero como las Navidades están a la vuelta
de la esquina….
Tras las
Navidades, me flagelo mucho más “¿Ves? ¡Has vuelto a engordar! Jamás lo vas a
conseguir”, así que
Enero y febrero me
lo paso llorando por las esquinas y planificando la operación bikini que
Comienzo en marzo
convencidísima de que me voy a quitar lo que me sobra
Llega finales de
Junio y bueno, sí, me he quitado unos cuantos Kgs, así que ¡vacaciones!
Y… vuelta a
empezar.
Ya he hablado en este blog sobre
los problemas que la presión social por estar delgado pueden ocasionar (ver la
entrada La tiranía a través del espejo aquí)
y, sobre todo, las imágenes que nos venden las campañas publicitarias de
hombres y mujeres perfectos que se alejan mucho de la realidad. Jean Michael
Cohen, un conocido dietista, asegura que:
En la actualidad, son los medios
de comunicación los que definen el ideal de belleza. Algunos desean, por encima
de todo, parecerse a otros y exhibir unos cuerpos que no son realmente los
suyos. La opinión de la mayoría sigue siendo más fuerte que la voluntad
individual.
![]() |
| Las campañas de Dove siempre han apostado por acercar la imagen de mujer real. La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma- George Sand |
Las personas que no entramos en
estos cánones sabemos que es complicado vivir en un mundo así, donde siempre se
nos reclama. Al final, da igual lo fuerte que sea la persona a la crítica
externa y la mayoría es arrastrada por la marea. Es tal el grado de obsesión
que hasta podemos perder de vista el motivo principal por el que hacíamos dieta
o incluso podemos optar por un camino extremo
sufriendo algún trastorno de alimentación. El siglo XXI, tristemente, recoge
una paradoja difícil de entender: teniendo todos los recursos alimenticios a
nuestro alcance, hay personas tan obsesionadas con adelgazar que rechazan
cualquier alimento. Mientras tanto, hay otra parte del mundo que solo piensa en
llevarse algo mínimo a la boca y sufren malnutrición y enfermedades por ello.
Sinceramente, no sé cómo lo veis vosotros, pero a mí me aterra y me parece de
ciencia ficción, aunque esto es la vida misma y es real; mientras unos
desearían comer, otros, por presión social y por culpa de los medios de
comunicación (entre otros), deciden no hacerlo.
Es importante que si alguno desea
alguna vez hacer una dieta se plantee seriamente si lo hace por las exigencias
de la sociedad, por ser lo que se espera de él, por entrar dentro de los
cánones de belleza o por gustar a tal persona (ver la entrada Atado a ti por cadenas haciendo clic aquí), o si realmente
lo hace porque necesita cambiar y se siente atrapado en ese cuerpo. Si nuestro
caso es el primero, estamos enfocando nuestra autoestima SOLO en el físico, nos
estamos haciendo valer únicamente por él, y por lo tanto, seréis débiles y
vulnerables ante él. Adelgazar en este sentido es: «necesito que me aceptéis
porque yo no me acepto y quiero que me quieras pero para eso solo me centraré
en mi físico». Si, por el contrario, es el segundo estaremos centrándonos en
NOSOTROS mismos, estaremos trabajando por y para nuestra salud, y por lo tanto,
las metas siempre serán más duraderas.
Las prisas son malas compañeras
de camino y, sobre todo, si hablamos de dietas. ¿Quién no ha hecho alguna vez
una dieta milagro? Si no ha sido por las nueras veraniegas, habrá sido para caber
en tal traje para la boda de no sé quién y, sino, como consecuencia de los
excesos navideños… Nadie se salva de ellas. El problema de las dietas milagro
es que no son duraderas, tienen efectos secundarios serios y podemos llegar a
poner nuestra salud en peligro. Dejaros de chorradas: llevad una dieta
saludable y haced deporte durante todo el año, por el momento, es la única
manera de perder peso que ha resultado ser duradera en el tiempo y que
ha tenido resultados positivos. Si os sentís más agobiados en verano por
el físico, ¿por qué no empezáis ya? Quizás sea el impulso y el empuje perfecto
para empezar.
¿Qué es importante para iniciar
una dieta? Lo primero es estar seguros de ello ya que hacer dieta no solo
implica renunciar a algunas cosas, sino también supone tener mucha fuerza de
voluntad. Es conveniente buscar un buen médico para los análisis iniciales y un
buen dietista que os haga seguimientos y que os controle, así como hacer
deporte. Si os podéis permitir un psicólogo o un coaching eso ya será la guinda del pastel. Los psicólogos pueden ir
bien cuando tenemos que perder muchísimo peso ya que, por ejemplo, tendremos
que cambiar nuestra mentalidad y hasta aceptar nuestro nuevo cuerpo, entre
otros aspectos.
Ahora bien, yo siempre digo que
es preferible que tengamos la meta de llevar una vida saludable a tener la meta
de adelgazar. Cuando adelgazamos y llegamos a los kilos que queremos, nos
confiamos, nos relajamos y volvemos a las andadas. Algo que, evidentemente,
acaba siendo una catástrofe. Jean Michael Cohen dice al respecto:
La persona que ha adelgazado con
una técnica extrema mantiene su peso durante cierto tiempo. Una vez que el
resultado obtenido se trivializa, el placer de comer sustituye al de estar
delgado. Por eso se produce el mecanismo de las dietas yo-yo.
Está bien querer adelgazar si nos
sobran unos kilos de más, pero tenéis que entender que cuando el proceso de
adelgazamiento termine, si queréis mantener el peso, tendréis que seguir llevando
una vida saludable y eso implica un cambio importante de mentalidad.
Estos son mis cuatro mejores y
simples consejos para llevar una vida saludable:
- Hacer las cinco comidas (desayuno, almuerzo,
comida, merienda y cena): no solo porque llegamos con menos hambre a la
siguiente comida, sino porque mantenemos el metabolismo activo.
- Hacer deporte: recordad que siempre es mejor el
aeróbico que el anaeróbico (para ver el porque accede a la entrada La
vida en escala de grises haciendo clic aquí). Buscad algún deporte que os guste de verdad
porque si no lo dejareis.
- Comer todos los grupos de alimentos, pero con su
debida moderación: por ejemplo, no es conveniente comer demasiados hidratos de
carbono (pasta, pan…) o legumbres (lentejas, garbanzos…) si no realizamos
demasiado deporte.
Podría daros muchísimos consejos
más, pero este no es un blog de nutrición, sino de psicología. El mensaje que
hoy os he querido transmitir es que es tan importante tener una mente sana como
un cuerpo sano y que todas las obsesiones son malas, así como todos los
extremos son malos. El verano es una época complicada pero hay que intentar no
sucumbir y ver los posibles complejos que nos puedan surgir como un modo de
querer cambiarlos, pero siempre sin dañarnos a nosotros mismos ni a nuestra
salud.
Solo me queda desearos un ¡FELIZ
VERANO!
viernes, 7 de junio de 2013
Me cuesta tanto olvidarte...(dependencia afectiva II)
(Nota: no es imprescindible, aunque sí importante, leerse la
entrada de Dependencia afectiva I. Si todavía no lo has hecho, haz clic aquí)
¿Quién quiere estar al lado de alguien que ya no te quiere? Ni yo, ni tú, y seguramente nadie.
Cuando me doy cuenta de esto, dejo de pretender agarrarte, dejo de querer engancharte, abro los brazos y permito que te vayas, sabiendo que una vez que termine de elaborar esta pérdida, la herida no dolerá, una vez que renuncie a lo que ya no está, voy a quedar libre de un pasado, para elegir con quien quiero seguir el camino. Pero preferimos tratar de ver cómo hacemos para manipular la conducta del otro para que haga lo que nosotros queremos, antes que pasar por el camino de las lágrimas y dar lugar, después de llorar, a una persona que sea más afín con mis gustos y principios.
Ya lo dice Jorge Bucay en su libro El camino de las lágrimas (para más información ver la entrada de
Cuando Cupido se equivoca):
¿Quién quiere estar al lado de alguien que ya no te quiere? Ni yo, ni tú, y seguramente nadie.
Cuando me doy cuenta de esto, dejo de pretender agarrarte, dejo de querer engancharte, abro los brazos y permito que te vayas, sabiendo que una vez que termine de elaborar esta pérdida, la herida no dolerá, una vez que renuncie a lo que ya no está, voy a quedar libre de un pasado, para elegir con quien quiero seguir el camino. Pero preferimos tratar de ver cómo hacemos para manipular la conducta del otro para que haga lo que nosotros queremos, antes que pasar por el camino de las lágrimas y dar lugar, después de llorar, a una persona que sea más afín con mis gustos y principios.
Olvidar a una persona es un camino complicado que, en
ocasiones, se nos hace muy cuesta arriba y que ni tan siquiera sabemos por
dónde emprender. Yo diría que el primer paso, sin lugar dudas, es aceptar que
esa persona nos ha dejado y que no volverá. Este paso supone conseguir la mitad
del camino y es muy importante aunque, como dice Jorge Bucay, la mayoría de
personas intentaremos retener ese sentimiento y engañarnos pensando: «volverá»
o «ya se dará cuenta de que me quiere» o «le demostraré lo que valgo» y así
inventamos mil peripecias para que esa persona nos siga queriendo cuando todo
es en vano y todo esto por negarme a aceptar una verdad que me duele demasiado
y que no puede ser real. Aviso: no funciona. No lo hagas. No pierdas el tiempo.
Si alguien no te quiere hoy, es difícil que te quiera mañana.
Hoy daré algunas pautas que os pueden ayudar a superar el mal
de amores desde mi experiencia y a través de la ayuda de algunos psicólogos.
Como siempre, tengo que avisaros de que estos consejos no son la panacea y que
tampoco son universales. Recordad que las personas somos únicas y que, por lo
tanto, lo que a unos nos puede ir bien, a otros no nos funcionará para nada.
Debo hacer una aclaración importante: el hecho de que una
persona esté pasando por un proceso de
olvido no significa que sea dependiente afectivo, pero si el olvido se alarga y
se prolonga mucho en el tiempo, habría que verlo.
Walter Riso en su libro ¿Amar
o depender? asegura que cuando sufrimos una adicción por alguien lo mejor
es no verle demasiado. Es preferible utilizar el autocontrol y la resistencia activa
ya que a pesar del dolor que esto nos puede provocar la extirpación tiene que ser radical, por el momento, hasta que
empecemos a asimilar la pérdida. No puede
haber adicción si hay autocontrol.
Esta pauta es complicada de llevar si nuestra pareja es del mismo grupo de amigos, o trabaja en el mismo lugar que nosotros o por lo que sea le tenemos que ver varias veces al día; para estas personas el proceso de olvido se alarga un poco más. En este punto y si es inevitable, os aconsejo que mantengáis las distancias prudenciales, por ejemplo, una mesa puede ser muy larga como para sentarse justo a su lado, si tenéis que renunciar a quedar con vuestros amigos durante una temporada, hacedlo. Y cuando estéis preparados volved. Visto desde la parte positiva, podéis dedicar ese tiempo a cosas que siempre quisisteis hacer. Hay un mito común que cree mucha gente y es pensar que «cuanto más lo veo, más lo superaré». Esta idea es falsa, cuanta más droga recibe el adicto, más dependencia crea. Muchos podéis pensar en este punto: « ¡Mar, yo no quiero renunciar a salir con mis amigos por el tonto/a este! ». Lo entiendo, pero a veces hay que perder unas cosas para ganar otras, hay que renunciar para luego recibir ¿Qué es preferible unos meses de renuncia o años de adicción?
Esta pauta es complicada de llevar si nuestra pareja es del mismo grupo de amigos, o trabaja en el mismo lugar que nosotros o por lo que sea le tenemos que ver varias veces al día; para estas personas el proceso de olvido se alarga un poco más. En este punto y si es inevitable, os aconsejo que mantengáis las distancias prudenciales, por ejemplo, una mesa puede ser muy larga como para sentarse justo a su lado, si tenéis que renunciar a quedar con vuestros amigos durante una temporada, hacedlo. Y cuando estéis preparados volved. Visto desde la parte positiva, podéis dedicar ese tiempo a cosas que siempre quisisteis hacer. Hay un mito común que cree mucha gente y es pensar que «cuanto más lo veo, más lo superaré». Esta idea es falsa, cuanta más droga recibe el adicto, más dependencia crea. Muchos podéis pensar en este punto: « ¡Mar, yo no quiero renunciar a salir con mis amigos por el tonto/a este! ». Lo entiendo, pero a veces hay que perder unas cosas para ganar otras, hay que renunciar para luego recibir ¿Qué es preferible unos meses de renuncia o años de adicción?
| Hoy en día una historia de amor como la que vivieron Romeo y Julieta sería una relación tóxica. Recordar: No hay que morir por el otro, sino vivir para disfrutar juntos. |
Otras estrategias:
- Análisis parcializado conveniente: lo malo no hay que olvidarlo. A veces también hay que resaltarlo. Cuando se trata de relaciones muy enfermizas, la mejor estrategia es concentrarse en lo malo. No pretendemos que odies a tu ex pareja, sino que pongas las cosas en el lugar donde se merecen estar. Si has perdonado todas sus malas palabras, si has justificado todos sus desaires y crees que esa persona era perfecta para ti… ¿Te ha valido todo eso para algo? ¿Ha funcionado? Hay algo que no estás haciendo bien y es centrarte en todo lo positivo y obviar lo negativo. Empieza a poner las cosas en su lugar y recuerda que ninguna relación es perfecta.
- Hablar con personas que están de nuestro lado: es importante rodearte de la gente que te quiere de verdad, tener amigos objetivos y que respeten tu decisión. Siempre habrá gente ajena a ti que opinará: « ¡Qué pena que lo dejaste! ¡era una persona estupenda! ». Pero esas personas no saben de la misa la mitad.
- Control de estímulo o las buenas evitaciones: hay que cortar las fuentes inconvenientes de información y no someterse a los estímulos que disparan la urgencia afectiva. Durante un tiempo es mejor no llamar ni hablar con la persona que se quiere dejar; no verla, evitar lugares nostálgicos o gente que nos la recuerde. También se deben de bloquear, en lo posible, todos aquellos estímulos sensoriales que activen esquemas pasados: perfumes, fotos, música, texturas o sabores, deben ser totalmente eliminados.
Otras estrategias:
Seremos
amigos: soy de las personas que pienso que es complicado, sino imposible,
mantener una buena relación de amistad con tu ex. La amistad se puede
transformar en amor, pero el amor en amistad nunca. En este término incluyo
nada de cenas ni de sexo una vez se ha roto, te aviso, te estarás metiendo en
la boca del lobo. Si eres de los que creen que esto es posible espera un tiempo
hasta estar preparado.
Fotos:
guarda las fotos en un cajón, con marco incluido. Una tontería tan grande como
ver una imagen puede activar los sentimientos. Cuando lo hayas superado, si
quieres, sácalas de la caja y si no te molestan, déjalas ahí.
Música: la
música tiene la capacidad de activar viejos recuerdos y eso es precisamente lo
que queremos evitar. Cuando estamos tristes tendemos a escuchar música triste
porque es la que nos acompasa, pero tenemos que hacer justo lo contrario. Nada
de escuchar música de amor, música triste o «nuestra canción». Eso solo empeorará
la situación.
No
preguntes: es mejor no curiosear sobre su vida. Si alguien te quiere contar
algo sobre esa persona está bien, pero no preguntes por ti. Cuanto más lejos,
mejor.
Disfruta:
es importante pasarlo bien y llenar tu vida de alegría. Puedes viajar, comprar,
hacer deporte, comer, salir de fiesta… Organiza tu vida y, sobre todo, ten la
mente ocupada.
Para los
más atrevidos: solo si te atreves y puedes hacerlo, opta por eliminar su cuenta
de correo electrónico, su Facebook, su Twitter y hasta su número de teléfono.
Este es uno de los pasos más difíciles, y solo es opcional, así que déjalo para
el final. Si eres una persona atrevida, fuerte y valiente sé que optarás por
esta opción en primer lugar; eso sí que es extirparse el corazón y sin
anestesia.
Puedo decir que el dolor de corazón es algo
más que una metáfora. Dejar y olvidar a una persona no es más que un duelo y
los duelos duelen. Cuesta sudor y lágrimas pero sales fortalecido. En mi caso,
la decisión fue personal. Después de muchas idas y venidas supe que aquello no
me aportaba nada y que caía en saco roto. Ahora lo veo desde otra perspectiva y
considero que fue una buena decisión, que me liberó y que me ayudó a ser la
persona que soy hoy y que me permitió conocer a otras personas. No es fácil
para nadie renunciar a una persona a la que se ha querido, pero prefiero
aceptar que esa persona ya no me quiere, que no estará nunca conmigo y asumir
eso para tomar alas.
Ojalá pudiéramos ser
siempre tan sabios como para no llorar por aquellas piedras que quizás
desprevenidamente desperdiciamos, por aquellas cosas que el mar se llevó y tapó
y estuviéramos, de verdad, preparados para ver el brillo de las piedras que
tenemos y dispuestos a disfrutar de
ellas, por el resto de nuestra vida.
Jorge Bucay
Jorge Bucay
martes, 28 de mayo de 2013
Atado a ti por cadenas ( Dependencia afectiva I)
Colgado de tu melena, atado a ti por cadenas, a ti. Maldito deseo, mi voluntad envenenas, llenas de ti mi existencia de ti por ti, no puedo creerlo, no puedo creerlo no… Pero quería decirte un hasta siempre y sin embargo he suplicado quédate siempre a mi lado.
Mi querido Alejandro Sanz sería el ejemplo perfecto de un adicto afectivo. Sí, así como suena. Y no es el único; la canciones románticas nos recuerdan que el amor enfermizo es saludable e incluso conveniente, ahora recuerdo también a Amaral: Te necesito como a la luz de sol, en este invierno frío para darme tu calor, Los días que pasan, las luces del alba, mi alma, mi cuerpo, mi voz, no sirven de nada, porque yo sin ti no soy nada. Y así, sucesivamente, podría añadir muchísimas canciones más.
Todo el mundo ha repetido en alguna ocasión: «No podría vivir
sin él/ella», «Te necesito», «Lo eres todo para mí», «Mi vida no tendría
sentido sin ti», «No sé qué haría si me dejara». Los tiempos, las películas
románticas, las canciones, la tradición, etc., han hecho que pensemos que esta
es la manera correcta de amar cuando, en realidad, entraría dentro de la
categoría de dependencia afectiva. El verdadero amor no tiene por qué estar
infectado de adicción: «Te quiero pero no te necesito para ser feliz», «Si me
dejaras me dolería pero podría vivir sin ti», «Te quiero, pero no lo eres todo
para mí» serían ejemplos perfectos de cómo tener una buena relación con el
apego.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que una adicción
afectiva es como cualquier otra dependencia. En este caso, los dependientes son
víctimas de un amor obsesivo, mal concebido y enfermizo, e incluso en
ocasiones, rallando lo obsesivo. El gran Walter Riso, acuñó este término y
realizó varias investigaciones al respecto que recopiló en su libro ¿Amar o depender? Este libro me
sorprendió y me impactó a partes iguales y es que nunca creí que podría existir
algo así. A través de su lectura, me fui dando cuenta de que las adicciones
afectivas están en realidad, más cerca de lo que pensamos: ¿Por qué hay gente
que sigue atada a una persona cuando ese alguien ni tan siquiera ha dado
muestras de mirarla?, ¿Por qué una mujer maltratada puede soportar tantas
heridas y humillaciones?, ¿Por qué hay gente que no puede olvidar a su ex a
pesar de los años de la ruptura?, ¿Por qué soportar tantas infidelidades?...
Walter Riso, en este libro, recopiló las características y
frases más comunes de los adictos afectivos y hoy las quiero compartir con
vosotros. Es posible que os sorprendan dado que muchas personas os podéis
sentir identificadas pero luego hablaremos de ello.
Me quiere pero todavía no lo sabe/no se ha dado
cuenta: Transmitiré las
palabras del gran Walter Riso: Cuando una
persona está enamorada lo sabe, lo siente, lo vive en cada pulsación, porque el
organismo se encarga de avisarle. No pasa desapercibido. El amor llega como un
huracán que rompe todo a su paso… Si alguien no sabe que te quiere: no te
quiere.
No recuerdo que haya habido nada malo: los dependientes olvidan las cosas malas de
la relación y solo recuerdan las buenas. Las cosas no mejorarán por minimizar
los problemas, hay que darles el puesto que se merecen. Walter Riso os
aconseja: Cuando negamos el pasado
conflictivo de la convivencia afectiva, nos mentimos a nosotros mismos.
No acepto la pérdida porque todavía me quiere: esta característica suele ser muy común
cuando hemos sufrido por amores no correspondidos o cuando nos han dejado.
Según Walter Riso cuando llegamos a este punto podemos utilizar correlaciones
ilusorias, es decir, malas lecturas de una situación que solo existe en nuestra
imaginación y ver amor donde no lo hay. Se empieza a recabar información y
datos confirmatorios de que esa persona nos sigue queriendo. Las más comunes:
- «Aunque no estemos juntos, todavía me quiere»: optimismo obsesivo perseverante.
- «Después de tanto tiempo es imposible que haya dejado de amarme» costumbrismo amoroso.
- «Un amor así nunca se acaba»: momificación afectiva.
Todavía
me llama, todavía me mira y todavía pregunta por mí:
seguimos con la idea de las correlaciones ilusorias y la recogida de
información. Hay hechos aislados que no son indicadores de amor, según Walter
Riso podrían ser: simple nostalgia
pasajera, confirmar un chisme o sentimientos de pesar y de culpa. El hecho
de que pregunte por ti no significa que te siga amando y que quiera volver
contigo mañana mismo. Walter Riso dice algo en lo que no puedo estar más de
acuerdo: El amor no es un mapa de
indirectas y claves que hay que descifrar las veinticuatro horas para saber
cuándo, dónde y cómo nos van a amar.
Se
va a dar cuenta de lo que valgo: en este momento solo
puedo transcribir las palabas de Walter Riso en un punto del libro que es uno
de mis preferidos: Refiriéndome
exclusivamente a una cuestión de respetabilidad personal, el solo hecho de que
tengan que «perderme» para «valorarme» es ofensivo, además de fastidioso. Si
eres una de esas personas que están esperando la evaluación, a ver si pasaste
el examen como pareja, recuerda que no eres un objeto de compra-venta. El
evalúo afectivo siempre es insultante. Pero, si lo anterior no te ha
convencido, quizás las estadísticas logren despabilarte: los que dudaron afectivamente
una vez, vuelven a duda… Si no te aman hoy, no te aman.
Intentar
nuevas estrategias de seducción: ponerse perfume,
vestirse mejor, adelgazar, llenarse de silicona, jugar a ser un Don Juan o una
Mata Hari pueden llegar a ser factibles siempre que el amor está vivo pero no
tienen la fuerza suficiente para retener a alguien o hacer que nos ame.
Mi
amor y comprensión lo curarán: Walter Riso dice: Querer cambiar a una persona infiel crónica
dándole amor a granel y siendo tolerante con sus engaños, es una inocentada con
rasgos de complicidad. De manera similar, pretender que un alcohólico controle
su adicción exclusivamente mediante afecto indiscriminado, es casi imposible. Una
persona solo puede curarse e incluso cambiar si él mismo lo desea, nuestro amor
poco podrá hacer. El amor no es ir detrás de nadie para querer cambiarlo ni
curarlo.
Voy
a dejarlo de a poquito: este punto también es uno de mis
preferidos del libro: Alejarse
paulatinamente de la fuente de adicción no es la estrategia más recomendada. «Voy
a consumir cada día menos crack» puede resultar risible para los que saben del
tema. La adicción no se rompe lentamente. Puede haber retrocesos, avances y
recaídas pero la lucha es a muerte… «Voy
a dejar a la persona que amo porque no me conviene, pero poco a poco», es como
decir que me inyectaré menos. Es un tipo de autoengaño.
Solo
seremos amigos: es prácticamente imposible seguir
manteniendo una amistad con la persona que todavía se ama, de hecho, Walter
Riso dice: Los que defienden lo contrario
no saben de que están hablando. La persona amada rehace su vida mientras
que el dependiente tiene que ver y soportar en doloroso silencio. Deja el tema
de la amistad para cuando estés preparado.
Sorprendidos ¿verdad? Definitivamente el libro de
Walter Riso me marcó en su momento y me ayudo a entender y superar muchas
cosas. Hoy os he entregado a vosotros las claves para ser un poco más felices y
construir un amor que nos sea saludable. Dado que me he alargado más de lo que
siempre espero, en próximas entradas, os daré algunas pautas para superar esta
dependencia afectiva.
Me despido hasta la próxima con las palabras de Jorge
Bucay recogidas en su libro El camino de las lágrimas (para más
información ver la entrada "Cuando Cupido se equivoca" haz clic aquí): Esta es la historia: como sé que no puedo determinar que me quieras ni
quererte por ambos, entonces, te dejo ir. Si te quiero de verdad, si alguna vez
te quise, no voy a querer retenerte. Y no te dejo ir porque no me importe, te
dejo ir porque me importa muchísimo. Si para alguno de los dos, verdadera y
definitivamente se terminó, se terminó para ambos y no hay nada más que hacer.
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