SOBRE MI

Soy una joven psicóloga y psicogerontóloga de 25 años que pretende invitaros a la reflexión. Actualmente doy conferencias para varias asociaciones locales y me sigo formando y actualizando a la espera de que algún día encuentre un buen trabajo.
Mostrando entradas con la etiqueta Estética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estética. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Mis emociones me comen

Hoy os quiero hablar de un libro fantástico que leí hace tiempo y que me enseñó grandes cosas: ¡Soy más lista que el hambre! de Eva Campos Navarro (ya hablé de ella en la entrada "Las neuras veraniegas" para verlo haz clic aquí)

Lo recomiendo para todas aquellas personas que han hecho dieta mil veces pero que han vuelto su peso normal, también para todos aquellos que creen tener una mala relación con la comida (luego hablaremos de ello), para todos aquellos que creen que lo han intentado todo, ¡pues no!, todavía os quedaba por leer este libro el cual, yo creo, que es clave para volverse a relacionar bien con la comida. Es un libro imprescindible sobre todo si vas a empezar una dieta hoy mismo.


Eva Campos Navarro que es coaching, psicóloga y autora del libro fue una mujer con problemas de obesidad (perdió 70 kilos) que consiguió adelgazar gracias al esfuerzo, al cambio de hábitos, al control de sus emociones, cambiando su relación con la comida y desbloqueando su cuerpo de manera definitiva.

Que las dietas no suelen funcionar es algo que sabemos todos. El problema de todas ellas es que se centran en un objetivo principal: perder peso; y a la hora de la verdad, adelgazar es más bien un camino que hay que trazar y trabajar así como un esfuerzo mental y psicológico.

Todos sabemos que nuestras emociones nos afectan, eso es así, y que muchos de nosotros ahogamos nuestras penas en la comida. Comer es mucho más fácil que analizar mi situación personal y pensar sobre qué me ha pasado en el día de hoy para que este así. Resultado: al final del día me acabo sintiendo peor de lo que estaba, no solo por la emoción que arrastraba sino porque además “soy un gordo/a que no para de comer”. Y tenéis que saber, a partir de ya, que esto es un comportamiento autodestructivo.

Es típico ver en series y películas americanas como ahogan sus penas con la comida( sobre todo con los tarros de helado). Bridget Jones es un ejemplo claro de una persona que tiene una relación insana con la comida.

Según la psicología de la nutrición, el estómago sería como un segundo cerebro que se activaría tanto con emociones positivas como negativas. Por ejemplo: el dulce suele enmascarar la tristeza ya que activa los niveles de serotonina (hormona del buen humor) y si comes más comida hipercalórica es porque las grasas te ayudan a disminuir el estrés.
La idea principal de la autora es que tomemos conciencia sobre cuál es nuestro comportamiento insano con la comida y porque tenemos esos kilos de más. ¿Qué es lo que esos kilos dirían si pudieran hablar? .Recordar que cuando somos conscientes de algo y admitimos que tenemos un problema es cuando lo podemos empezar a cambiar. Por lo tanto, si detecto que como por aburrimiento, que como en exceso, que como deprisa, que como sin hambre, que pico entre horas, que como mucha bollería en el desayuno, que tomo una cerveza al día(o varias), etc…podré modificar mi comportamiento porque estaré siendo consciente. Darse cuenta y frenar a tiempo hará que con el tiempo no repitas esa mala conducta.

Este no es una cosa de un día para otro. Averiguar si tenemos un duelo no superado, carencias afectivas, inseguridades…o incluso, en el fondo y oculto, el deseo de no querer cambiar; es un trabajo que cuesta su tiempo. Hay que analizar porque nos escondemos en esos kilos de más y porque no dejamos salir a nuestro verdadero yo.



A través de este post no quiero hacer alegoría a las dietas sino más bien haceros reflexionar sobre un problema real que tienen millones de personas y que la persona que lo tenga tiene que frenar y preguntarse: “¿Qué me pasa?”. Si quiere cambiar y cambiarse deberá contestar a esta pregunta y trabajar con el problema. Mi consejo es que te tomes tu tiempo.


En ¡Soy más lista que el hambre!, Eva nos da las claves así como ejercicios para desbloquear nuestra mente y ayudarnos en el camino para perder esos kilos de más.

A veces, la guerra contra los kilos de más no es sino una cortina de humo para no lidiar contra nosotros mismos.

Eva Campos Navarro





domingo, 23 de junio de 2013

Las neuras veraniegas

Cada año que se termina la Pascua e iniciamos el mes de abril, algo se activa en nosotros que nos hace ver el inicio del verano y nos decimos: « ¡Espabílate, espabílate!  Hay que empezar con la operación bikini». 



Sin ir más lejos, en el mes de abril vi varios carteles en un gimnasio de Barcelona que decían lo siguiente: «Queda un mes para el verano». La idea, evidentemente, era muy clara: « ¡apúntate a nuestro gimnasio y estarás fabuloso para el verano!». Es una idea llamativa y con mucho gancho que busca lo que quiere el marketing: ganar adeptos.


El verano es sinónimo de pánico para muchas personas. Es una época en la que nos olvidamos de los jerséis del invierno y en la que hay que enseñar más chicha. Es entonces cuando uno se empieza a ver mal: «me sobra de aquí, me sobra de allí, si tan solo me quitará unos kilitos de encima…». Inevitablemente el verano se suele convertir en un suplicio para aquellas personas que sufren de baja autoestima o no se aceptan físicamente. Por si esto no fuera poco, siempre están los helados, los granizados, se hacen más cenas y comidas, que si las vacaciones, que si salgo más de fiesta… En esta estación siempre se socializa más y acabamos terminando el verano, en ocasiones, con peor autoestima que a principios de junio. La psicóloga y coaching (que no dietista) Eva Campos Navarro que está especializada en estos temas y es autora del libro ¡Soy más lista que el hambre! (puedes leer la entrada dedicada a este libro haciendo clic aqui), dice en su blog algo en lo que no puedo estar más de acuerdo:
Hay un círculo vicioso muy común:
Tras el verano, me siento fatal porque he engordado y me paso el mes de septiembre castigándome por ello, así que
Llega Octubre y me digo “venga, me voy a poner a dieta” pero como las Navidades están a la vuelta de la esquina….
Tras las Navidades, me flagelo mucho más “¿Ves? ¡Has vuelto a engordar! Jamás lo vas a conseguir”, así que
Enero y febrero me lo paso llorando por las esquinas y planificando la operación bikini que
Comienzo en marzo convencidísima de que me voy a quitar lo que me sobra
Llega finales de Junio y bueno, sí, me he quitado unos cuantos Kgs, así que ¡vacaciones!
Y… vuelta a empezar.

Ya he hablado en este blog sobre los problemas que la presión social por estar delgado pueden ocasionar (ver la entrada La tiranía a través del espejo aquí) y, sobre todo, las imágenes que nos venden las campañas publicitarias de hombres y mujeres perfectos que se alejan mucho de la realidad. Jean Michael Cohen, un conocido dietista, asegura que: 

En la actualidad, son los medios de comunicación los que definen el ideal de belleza. Algunos desean, por encima de todo, parecerse a otros y exhibir unos cuerpos que no son realmente los suyos. La opinión de la mayoría sigue siendo más fuerte que la voluntad individual.

Las campañas de Dove siempre han apostado por acercar la imagen de mujer real. La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma- George Sand
Las personas que no entramos en estos cánones sabemos que es complicado vivir en un mundo así, donde siempre se nos reclama. Al final, da igual lo fuerte que sea la persona a la crítica externa y la mayoría es arrastrada por la marea. Es tal el grado de obsesión que hasta podemos perder de vista el motivo principal por el que hacíamos dieta o incluso  podemos optar por un camino extremo sufriendo algún trastorno de alimentación. El siglo XXI, tristemente, recoge una paradoja difícil de entender: teniendo todos los recursos alimenticios a nuestro alcance, hay personas tan obsesionadas con adelgazar que rechazan cualquier alimento. Mientras tanto, hay otra parte del mundo que solo piensa en llevarse algo mínimo a la boca y sufren malnutrición y enfermedades por ello. Sinceramente, no sé cómo lo veis vosotros, pero a mí me aterra y me parece de ciencia ficción, aunque esto es la vida misma y es real; mientras unos desearían comer, otros, por presión social y por culpa de los medios de comunicación (entre otros), deciden no hacerlo.

Es importante que si alguno desea alguna vez hacer una dieta se plantee seriamente si lo hace por las exigencias de la sociedad, por ser lo que se espera de él, por entrar dentro de los cánones de belleza o por gustar a tal persona (ver la entrada Atado a ti por cadenas haciendo clic aquí), o si realmente lo hace porque necesita cambiar y se siente atrapado en ese cuerpo. Si nuestro caso es el primero, estamos enfocando nuestra autoestima SOLO en el físico, nos estamos haciendo valer únicamente por él, y por lo tanto, seréis débiles y vulnerables ante él. Adelgazar en este sentido es: «necesito que me aceptéis porque yo no me acepto y quiero que me quieras pero para eso solo me centraré en mi físico». Si, por el contrario, es el segundo estaremos centrándonos en NOSOTROS mismos, estaremos trabajando por y para nuestra salud, y por lo tanto, las metas siempre serán más duraderas. 


Las prisas son malas compañeras de camino y, sobre todo, si hablamos de dietas. ¿Quién no ha hecho alguna vez una dieta milagro? Si no ha sido por las nueras veraniegas, habrá sido para caber en tal traje para la boda de no sé quién y, sino, como consecuencia de los excesos navideños… Nadie se salva de ellas. El problema de las dietas milagro es que no son duraderas, tienen efectos secundarios serios y podemos llegar a poner nuestra salud en peligro. Dejaros de chorradas: llevad una dieta saludable y haced deporte durante todo el año, por el momento, es la única manera de perder peso que ha resultado ser duradera en el tiempo y que ha tenido resultados positivos. Si os sentís más agobiados en verano por el físico, ¿por qué no empezáis ya? Quizás sea el impulso y el empuje perfecto para empezar.

¿Qué es importante para iniciar una dieta? Lo primero es estar seguros de ello ya que hacer dieta no solo implica renunciar a algunas cosas, sino también supone tener mucha fuerza de voluntad. Es conveniente buscar un buen médico para los análisis iniciales y un buen dietista que os haga seguimientos y que os controle, así como hacer deporte. Si os podéis permitir un psicólogo o un coaching eso ya será la guinda del pastel. Los psicólogos pueden ir bien cuando tenemos que perder muchísimo peso ya que, por ejemplo, tendremos que cambiar nuestra mentalidad y hasta aceptar nuestro nuevo cuerpo, entre otros aspectos.


Ahora bien, yo siempre digo que es preferible que tengamos la meta de llevar una vida saludable a tener la meta de adelgazar. Cuando adelgazamos y llegamos a los kilos que queremos, nos confiamos, nos relajamos y volvemos a las andadas. Algo que, evidentemente, acaba siendo una catástrofe. Jean Michael Cohen dice al respecto:

La persona que ha adelgazado con una técnica extrema mantiene su peso durante cierto tiempo. Una vez que el resultado obtenido se trivializa, el placer de comer sustituye al de estar delgado. Por eso se produce el mecanismo de las dietas yo-yo.

Está bien querer adelgazar si nos sobran unos kilos de más, pero tenéis que entender que cuando el proceso de adelgazamiento termine, si queréis mantener el peso, tendréis que seguir llevando una vida saludable y eso implica un cambio importante de mentalidad.

Estos son mis cuatro mejores y simples consejos para llevar una vida saludable:

- Hacer las cinco comidas (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena): no solo porque llegamos con menos hambre a la siguiente comida, sino porque mantenemos el metabolismo activo.

- Beber todos los días 1,5 litros de agua: evitar refrescos azucarados y alcohol.

- Hacer deporte: recordad que siempre es mejor el aeróbico que el anaeróbico (para ver el porque accede a la entrada La vida en escala de grises haciendo clic aquí). Buscad algún deporte que os guste de verdad porque si no lo dejareis.

- Comer todos los grupos de alimentos, pero con su debida moderación: por ejemplo, no es conveniente comer demasiados hidratos de carbono (pasta, pan…) o legumbres (lentejas, garbanzos…) si no realizamos demasiado deporte.

Podría daros muchísimos consejos más, pero este no es un blog de nutrición, sino de psicología. El mensaje que hoy os he querido transmitir es que es tan importante tener una mente sana como un cuerpo sano y que todas las obsesiones son malas, así como todos los extremos son malos. El verano es una época complicada pero hay que intentar no sucumbir y ver los posibles complejos que nos puedan surgir como un modo de querer cambiarlos, pero siempre sin dañarnos a nosotros mismos ni a nuestra salud.

Solo me queda desearos un ¡FELIZ VERANO!


miércoles, 30 de enero de 2013

La tiranía a través del espejo


 ¿Recordáis el cuento de Blancanieves? ¿Y la relación que tenían el espejo y la reina? en la película cuando la reina le preguntaba a su espejo, ella le habla y le pregunta todos los días si es bella. Ella es feliz cuando  la imagen que el espejo le devuelve la satisface y adula su ego y su rutina. La madrastra se siente bien mientras sabe que es la más deseada, pero se vuelve triste y feroz en cuanto deja de serlo.
De esto vamos a hablar hoy, de lo que puede suponer verse a través de un espejo con una distorsión perceptiva, de depender verse bien físicamente para ser feliz y de la lucha continua de las personas con sobrepeso por tener que "acomodarse" a un mundo que no les corresponde.


Querer adelgazar no es malo. Lo que es malo es autoexigirse, querer ser perfecto y llegar a límites insospechados para conseguir la meta de adelgazar. No entiendo como hemos podido llegar a tal presión en la sociedad en la que vivimos en el que es más importante seguir los cánones de la sociedad que no darse la licencia de aceptarse. La dura realidad.

Los trastornos de alimentación ya se encuentran dentro del "top ten" de  problemas psicológicos del siglo XXI. Me permitiré explicaros una cosa, los trastornos de alimentación más conocidos son la anorexia y la bulimia pero hay muchos otros síntomas de relación insana con la comida. Esconder la comida, mirar de manera obsesiva las calorías de los productos, realizar deporte inmediatamente depúes de comer, sentir remordimientos, darse atracones...son motivos suficientes para pensar que algo malo está ocurriendo sin entrar dentro de un trastorno de alimentación.


Las dietas son obsesivas, así de simple. La primera mitad del proceso estás intentando quitarte los kilos de más y la otra mitad (sino durante toda tu vida) estás evitando engordarlos de nuevo. Cuando empiezas a verte bien empieza la espiral imparable : aumenta tu autoestima, te renuevas el armario, la sociedad te refuerza con mensajes positivos (¡que guapo/a estás!) y todo termina siendo como un falso positivismo en vena. Digo falso positivismo porque a la mínima que engordes unos kilitos (típico en Navidades) todo se vendrá abajo y tu felicidad  desaparecerá porque habrás basado tu bienestar en algo tan voluble como los kilos de más.

No estoy en contra de los dietistas, ni mucho menos, de hecho yo he estado a dieta en varias ocasiones y siempre me intento cuidar a través del deporte y la comida sana. Estoy a favor de las dietas con sentido común. Es un error garrafal iniciar una dieta sin haber visitado antes a un psicólogo. En lugar de preguntarte: ¿Cuantos kilos quiero perder? ¿Qué talla de camiseta quiero alcanzar?, deberías preguntarte: ¿Por qué tengo esta baja autoestima? ¿Por qué quiero ser perfecto? ¿por qué me autoexigo tanto?¿ Por qué no me acepto? ¿Por qué me importa tanto la opinión externa?

Os invito a hacer una prueba, preguntarle a cualquiera que está haciendo dieta porque lo hace y las contestaciones siempre serán las mismas: "para ganar seguridad en mí mismo", "para sentirme mejor", "para ser más feliz" todas estas frases conllevan términos psiclógicos, creo pues, que iniciar una dieta sin haber consultado antes con un psicólogo es empezar la casa por el tejado. Una gran amiga mía que es dietista, una vez me aseguró que su despacho terminaba siendo siempre una consulta psicológica y me animaba a apuntarme al carro.


A través de estas líneas, espero haberos hecho entender que las dietas son buenas siempre que utilicemos el sentido común. Tenéis que intentar solucionar lo que hay dentro de vosotros e intentar averiguar qué hay detrás de un "quiero adelgazar". Si os lo podeis permitir, aconsejo un psicólogo o coach durante todo el proceso de adelgazamiento, en las dietas existen muchos bajones y, en ocasiones, te sientes solo ante una meta que se hace eterna. Se de lo que hablo, no solo porque he hecho dietas o porque sea psicóloga, sino porque he visto como conocidos míos se han adentrado en esa espiral y nunca han vuelto a ser los mismos. Estás a tiempo de cambiar todo esto, está en tus manos.